Según Sernageomin, por cada tonelada de cobre obtenido, se generan 2,2 toneladas de escorias pirometalúrgicas.
Más de dos toneladas de residuos industriales se generan por cada tonelada de concentrado de cobre que ingresa a las fundiciones.
Este escenario plantea ciertas dudas respecto del potencial contaminante de las escorias y también sobre la posibilidad de aprovechar este residuo, disminuyendo la cantidad depositada en los botaderos.

