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Minería chilena adapta equipos de protección a participación femenina récord

Con 24,1% de mujeres en gran minería, Chile adapta arneses y equipos de protección a estándares anatómicos femeninos para mejorar seguridad ocupacional.

Con 24,1% de mujeres en gran minería, la industria enfrenta el desafío de rediseñar arneses y EPP históricamente pensados para estándares masculinos, priorizando seguridad y retención de talento.

La participación femenina en operaciones de alto riesgo en minería chilena ha alcanzado un histórico 24,1% en la gran minería, consolidando una transformación estructural en uno de los sectores más masculinizados del país. En paralelo, la presencia de mujeres en obras de empresas afiliadas a la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) se sitúa en torno al 17% en edificación e infraestructura, según el Monitoreo de Indicadores de Género de la Alianza CCM-Eleva.

Este avance sin precedentes en inclusión laboral ha expuesto, sin embargo, una brecha crítica de seguridad ocupacional: la mayoría de los equipos de protección personal (EPP) utilizados en la industria fueron diseñados exclusivamente bajo estándares antropométricos masculinos, generando riesgos directos para trabajadoras en funciones de alto riesgo como trabajos en altura, operación de maquinaria pesada y mantenimiento de infraestructura crítica.

El problema del desajuste: más allá de la incomodidad

En trabajos en altura, los arneses anticaídas requieren un ajuste preciso que considere características anatómicas específicas como la estructura ósea, distribución de masa corporal y morfología pélvica. Un equipamiento descompensado u holgado genera consecuencias que trascienden la molestia: fatiga recurrente en hombros y cadera, reducción de movilidad en maniobras complejas, e incremento del riesgo ante procedimientos de rescate.

“El aumento de la presencia femenina en terreno no es solo un indicador de equidad laboral; exige adaptar toda la cadena de valor de la protección. Históricamente, el equipamiento anticaídas ha sido diseñado bajo percentiles antropométricos masculinos. Operar con un equipo descompensado no solo genera fatiga en jornadas extensas, sino que afecta directamente la efectividad del ajuste y la respuesta técnica del arnés ante una caída”, explica Carolina Oyarzún, Territory Manager Zonal Norte de Segma.

Rediseño ergonómico como prioridad estratégica

Ante esta brecha de seguridad ocupacional, la industria proveedora de equipamiento laboral ha comenzado a replantear sus estándares de diseño hacia una tecnología ergonómica inclusiva. Este giro se posiciona como una prioridad dentro de la salud ocupacional en Chile, en un contexto donde la retención del talento femenino y la reducción de la fatiga laboral se han transformado en desafíos estratégicos para las principales operaciones mineras y proyectos de infraestructura del país.

La adaptación de EPP es parte de una transformación más amplia en la minería chilena, donde empresas como Codelco, BHP, Antofagasta Minerals y otros operadores están incorporando estándares de inclusión de género en sus operaciones. Sin embargo, la seguridad ocupacional diferenciada sigue siendo un área de desarrollo, especialmente en pymes y proveedoras que aún utilizan catálogos de equipamiento estandarizado sin consideraciones anatómicas específicas.

El desafío ahora es garantizar que esta mayor participación femenina en roles operativos de riesgo se acompañe de inversión en diseño ergonómico y certificación de equipos que cumplan con las normativas internacionales de seguridad, pero adaptadas a la diversidad anatómica de la fuerza laboral actual en la industria.

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