Con alzas acumuladas de $309,9 por litro desde julio, transportistas y minería buscan estrategias inmediatas. Telemetría y cambios operacionales pueden reducir gasto entre 5% y 15%.
El precio del diésel no cesa su escalada. Con cuatro alzas consecutivas desde octubre y un aumento acumulado de $309,9 por litro desde fines de julio, el combustible sigue presionando los márgenes operacionales de transportistas y operaciones mineras en Chile.
Según el Índice de Costos del Transporte del INE, el componente combustibles del transporte de carga subió 36,8% entre enero y septiembre de 2026. La volatilidad ha obligado a gremios camioneros a exigir mecanismos que traspasen estas variaciones a las tarifas, pero el Gobierno descartó hacerlo obligatorio por ley y ofreció en su lugar un indicador y calculadora de reajuste de uso voluntario.
Sin embargo, mientras se espera una nueva alza para el jueves 22 de octubre, expertos señalan que gran parte del combustible se pierde en operaciones que pueden controlarse de inmediato. “El transportista no controla el precio internacional ni el dólar, pero sí puede controlar cuánto combustible consume”, afirma Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile, empresa que monitorea más de 45.000 vehículos en el país.
El gasto invisible en operaciones
El combustible representa entre 30% y 40% de los costos del transporte de carga por camión, según la Confederación Nacional del Transporte de Carga. En faenas mineras y operaciones logísticas, donde los vehículos permanecen frecuentemente con el motor encendido, ese porcentaje puede ser aún mayor.
GPS Chile estima que un camión que pasa una hora diaria con el motor encendido y detenido consume cerca de 66 litros mensuales solo en ralentí. Con precios actuales, eso representa aproximadamente $100.000 mensuales por vehículo. Para una pequeña empresa transportista con 20 camiones, el impacto alcanza más de $20 millones anuales en combustible sin mover carga.
“La experiencia demuestra que corregir hábitos de conducción reduce el consumo entre 5% y 15%, y la telemetría permite medir ese avance camión por camión”, explica Yáñez. Este diferencial, aunque parece modesto, puede ser decisivo para pymes que operan con márgenes ajustados en contextos de volatilidad de precios.
Herramientas disponibles hoy
Las medidas anunciadas por el Gobierno pueden ayudar a estructurar negociaciones tarifarias, pero no garantizan reajustes automáticos. Lo que las empresas transportistas y operadores mineros pueden implementar mañana es dejar de quemar diésel sin moverse.
“La tecnología ya permite ver en tiempo real dónde se pierde el combustible, y para muchas pymes transportistas esa diferencia puede ser la que les permita seguir operando”, agrega Yáñez.
Seis medidas para reducir consumo inmediatamente
1. Apagar el motor en esperas
En operaciones de carga, descarga y filas de acceso a faenas o puertos, mantener el motor encendido es consumo puro. Apagarlo durante detenciones de más de 30 segundos es práctica estándar en flotas eficientes.
2. Medir antes de ajustar
Registrar consumo por camión y por conductor permite identificar dónde se concentra el gasto y establecer referencias para mejora continua.
3. Cuidar la forma de conducir
Las aceleraciones y frenadas bruscas, junto con exceso de velocidad, elevan el consumo de manera importante. Programas de conducción eficiente son de bajo costo y alto impacto.
4. Planificar rutas estratégicamente
Evitar horarios de congestión, desvíos y kilómetros en vacío es fundamental. En minería, donde el transporte entre faenas puede ser extenso, la optimización de rutas genera ahorros significativos.
5. Mantener la flota al día
Neumáticos con presión correcta y mantenciones programadas reducen resistencia y fricción, disminuyendo consumo de combustible.
6. Capacitar y reconocer a conductores
Programas que premian conducción eficiente generan resultados rápidos y sostenibles. Los conductores son el factor más variable en consumo de combustible.
Con nuevas alzas esperadas y márgenes operacionales bajo presión, la eficiencia en consumo de diésel se convierte en estrategia competitiva inmediata para transportistas y operaciones mineras.

