Mercados
Chile

El millón de dólares que la minería dejó de congelar en el banco

Minería migra a pólizas de garantía liberando millones en capital de trabajo. Costos 30-35% menores y plazos hasta 5 años frente a boletas bancarias tradicionales.

Grandes operadoras y medianas mineras adoptan pólizas en lugar de boletas bancarias, reduciendo costos entre 30% y 35% e inmovilización de recursos financieros en garantías de faena y contratos.

<pLa contratación de pólizas de garantía viene al alza en la industria. Las grandes compañías ya las incorporaron a sus procesos y la mediana minería empieza a hacer el mismo cálculo frente a la boleta bancaria. <a href="https://www.linkedin.com/in/igal-finkelstein-54bb2188/" rel="nofollow noopener" target="_blank"Igal Finkelstein</a, gerente de crédito y garantías de <a href="https://www.ajg.com/cl/" rel="nofollow noopener" target="_blank"Gallagher Chile</a, explica cómo se refleja positivamente el cambio en sus estados financieros.

Hay un gesto que se repite cada vez que una minera debe respaldar un contrato. El gerente de finanzas toma el teléfono, llama al banco y pide una boleta de garantía. Tiene la línea aprobada, conoce al ejecutivo, el trámite le resulta familiar. 

“Va al banco y listo, porque tiene la línea”, resume Igal Finkelstein. “Pero es ineficiente, hecho que se refleja en los estados financieros. Esa boleta consume línea de crédito, inmoviliza capital de trabajo y figura como deuda vigente de corto plazo ante la Comisión para el Mercado Financiero. El banco, además, exige respaldo: o abre una línea específica para boletas, o pide que la empresa deje la plata depositada a su resguardo. En ambos casos, el dinero queda detenido.

“Si me piden un millón de dólares en boletas y lo sacas con póliza, yo no retengo ese millón”, grafica el ejecutivo. “Te cobro solamente el fee por el riesgo, y con esa plata haces capital de trabajo, inversiones, lo que quieras”. La operación se cierra con la firma de una contrafianza —un pagaré, en términos simples— y no con la inmovilización del monto completo.

El precio sigue la misma lógica. Una póliza de garantía resulta entre un 30% y un 35% más económica que una boleta bancaria por el mismo monto. Los plazos también juegan a favor: las aseguradoras emiten hasta cinco años de inmediato, mientras el banco rara vez pasa de dos y necesita comité para estirarse a un tercero. Y donde antes había sucursal, papeleo y traslados, hoy el proceso corre completo en digital, con firma electrónica avanzada y análisis técnico, legal y financiero previo a la emisión.

Cuatro garantías para un mismo contrato

La póliza de garantía acompaña la licitación de principio a fin. Primero aparece la seriedad de la oferta, que filtra la entrada y nivela el estándar de los proveedores que llegan a la mesa. “En vez de pedirle una boleta por uno, dos o cinco millones, pides una garantía por los mismos montos que a ese proveedor le va a costar un décimo”, explica Finkelstein. El mandante conoce proveedores nuevos sin bajar la exigencia.

Adjudicado el contrato, entra el fiel cumplimiento, que compromete la ejecución de las obligaciones y equivale a entre un 10% y un 20% de la suma asegurada. Si el proveedor recibe fondos por adelantado para poner el proyecto en marcha, la póliza de correcto uso de anticipos resguarda que ese dinero termine donde se pactó. Al final del camino está la correcta ejecución de la obra, que responde por el cumplimiento técnico en proyectos públicos y privados, desde un parque eólico hasta una central hidroeléctrica.

Ese ciclo completo se vuelve especialmente visible en el último trimestre del año, cuando se concentran las licitaciones de suministro y transmisión en minería y energía. Son procesos donde el calendario manda y donde la forma de garantizar define quién alcanza a participar.

Existe una garantía que la minería no comparte con ninguna otra industria. El cierre de faena minera asegura al Estado que la compañía dejará el territorio donde opera igual o mejor de cómo lo recibió. Su monto se calcula sobre el tonelaje de producción y se actualiza una vez al año, de modo que crece a medida que avanza la explotación.

Durante años ese compromiso se respaldó con boleta bancaria, con un costo que aumentaba en cada actualización. Hace alrededor de tres años el Sernageomin aceptó que se cubriera con pólizas de garantía, y la migración empezó de inmediato. “Todas las mineras están cambiando a pólizas”, señala Finkelstein. “Las tasas son súper bajas”.

De las grandes a las medianas

La curva de adopción se puede describir sin estadística oficial. “Empezaron a tomarlas todas las mineras grandes conocidas, y ahora estamos en las medianas”, apunta el ejecutivo. Ese segundo tramo es el que explica buena parte del crecimiento actual del producto y el que todavía tiene margen por recorrer.

Nada de esto se limita a la faena. La póliza de garantía atraviesa la cadena de producción, la de suministro y la de pago, llega a la logística, al transporte y a los mercados internacionales, y tiene versiones específicas para el mundo aduanero, como la admisión temporal o el almacén particular que permite a un importador diferir el pago de impuestos mientras la mercadería espera en su bodega.

La primera vez cuesta un poco más. Una compañía que nunca ha participado del mundo de las garantías enfrenta una evaluación legal y financiera que toma una o dos semanas, según los montos. Superado ese examen, se abre una línea de garantía que se renueva cada año y que después solo requiere el contrato y la propuesta de seguro. “Después fluye solo”, dice Finkelstein.

Fuente original: visitar publicación ↗
Compartir