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Escasez en China sostiene el precio del cobre en US$ 6,55 la libra pese a cautela económica

El cobre cerró en US$ 6,55 la libra con alza semanal de 0,24%. Inventarios en Shanghái cayeron 17,9%. Analiza el impacto de tasas de interés y tensiones energéticas en el mercado.

El metal rojo logró un avance semanal de 0,24%. El descenso del 17,9% en los inventarios de Shanghái entregó soporte al mercado, mientras que las dudas sobre la inflación estadounidense y el gasto en inteligencia artificial limitaron alzas mayores.

El mercado internacional del cobre cerró la última semana de octubre de 2026 manteniendo su fortaleza estructural según datos de cochilco, aunque condicionado por factores macroeconómicos que frenaron un mayor impulso. El metal rojo anotó un precio de cierre de US$ 6,55 por libra, registrando un ligero alza semanal del 0,24%.

A pesar de las fluctuaciones de corto plazo, el balance acumulado del año sigue siendo excepcionalmente positivo para la industria minera: el promedio anual a la fecha alcanzó los US$ 6,15 por libra, cifra que se ubica un 40% por encima de lo registrado en igual período del año 2025. Este desempeño refleja el dinamismo estructural del mercado del cobre en un contexto de demanda global renovada.

Caída de inventarios y presión de abastecimiento en Asia

El principal soporte para el precio del cobre provino de Asia, donde las existencias físicas experimentaron una fuerte contracción debido a menores llegadas de metal, retrasos logísticos y restricciones en el suministro contractual. En la Bolsa de Shanghái (SHFE), los inventarios cayeron un 17,9% durante la semana, situándose en 44.612 toneladas métricas (TM).

A nivel global, los inventarios en las principales bolsas de metales se redujeron en 6.142 toneladas, totalizando 1.045.755 TM, donde la plaza COMEX en Estados Unidos aún concentra el 69,5% del volumen disponible. Como consecuencia de esta menor disponibilidad en el mercado asiático, el costo de acceso al metal se disparó: la prima de importación de Yangshan alcanzó los US$ 205 por tonelada, confirmando las tensiones de abastecimiento regional, aunque las compras por parte de las procesadoras chinas se limitaron a cubrir solo sus necesidades más urgentes.

Tasas de interés y cautela macroeconómica frenan el repunte

Pese a la escasez física de corto plazo, el repunte del precio se vio moderado por tres factores clave. La Reserva Federal mantuvo su tasa de política monetaria en el rango del 3,75% al 4,00%. Sin embargo, la inflación del gasto en consumo personal de septiembre alcanzó el 3,6% interanual, reduciendo las expectativas del mercado de presenciar recortes en el costo de financiamiento a corto plazo.

Inicialmente, el precio se vio impulsado por las proyecciones de demanda asociadas a la construcción de centros de datos para inteligencia artificial. No obstante, recientes resultados corporativos reavivaron las dudas sobre la rentabilidad de dichas inversiones, disminuyendo el apetito por el riesgo de los inversionistas. De forma simultánea, el petróleo Brent superó los US$ 117 por barril tras incidentes en el estrecho de Ormuz, encarecimiento que eleva los costos de producción minera y logística, amenazando con debilitar la demanda industrial global.

Restricciones de oferta minera persisten globalmente

Por el lado de la oferta, el panorama productivo sigue ajustado. A nivel global, grandes actores como First Quantum Minerals y Glencore anunciaron ajustes a la baja o ubicaron sus previsiones de extracción para el año en el rango inferior de sus estimaciones. En el ámbito local, y pese a concluir con éxito proyectos de ampliación como en la mina Mantoverde de Capstone Copper en Atacama, la industria mantiene expectativas conservadoras.

Los operadores prevén cerrar 2026 también en los niveles inferiores de sus guías productivas, lo que augura un mercado con una oferta constreñida de cara al cierre de año. Este escenario de disponibilidad limitada de metal físico, combinado con la reducción de inventarios en los principales centros de almacenamiento, proyecta una continuidad de presiones al alza en el precio del cobre, independientemente de las incertidumbres macroeconómicas que enfrente el mercado global.

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