Una investigación publicada en Resources Policy analizó 202 proyectos de seis continentes e identificó sobrecostos promedio de 29% y retrasos de siete meses, según el estudio “Deconstructing cost overrun and delay in mining projects: A system-based model of prices, quantities, and time”.
Los resultados cuantifican los sobrecostos generales de los proyectos, sin atribuir ese 29% exclusivamente al retrabajo o a pérdidas de insumos. Sin embargo, plantean una discusión relevante para la industria: cómo detectar oportunamente los problemas que terminan encareciendo la ejecución.
Según el documento, en un proyecto minero, un cambio de ingeniería puede modificar las especificaciones de un suministro o la secuencia de construcción. Si esa actualización no llega a tiempo a las áreas involucradas, existe el riesgo de adquirir componentes que ya no se necesitan o ejecutar trabajos sobre planos desactualizados.
Al respecto, Mario Valderas, cofundador de MIMS, explicó que “estas descoordinaciones pueden traducirse en recompras, excedentes sin uso y retrabajos: actividades que deben realizarse nuevamente para corregir errores o incorporar modificaciones”.
Según el mismo estudio, el impacto económico va más allá de los insumos involucrados. También puede implicar horas adicionales de trabajo, costos de transporte y almacenamiento, mientras otras actividades quedan a la espera de una solución.
Para abordar estos desafíos, MIMS creó la suite Intelligent 360. Esta conecta las áreas de ingeniería, abastecimiento y construcción, facilitando el seguimiento de compras, contratos y suministros, el monitoreo de avances y la detección de desviaciones.
La compañía destacó que los datos en tiempo real no reemplazan el criterio profesional. Son los equipos en terreno quienes interpretan esa información, evalúan sus consecuencias y coordinan las acciones necesarias para resguardar los plazos y el presupuesto.
De acuerdo con su experiencia, este modelo puede generar ahorros de hasta un 30% en costos operacionales. Esta cifra corresponde a una estimación informada por la empresa y es distinta del sobrecosto promedio identificado por la investigación internacional.
El desafío está en lograr que cada modificación sea conocida por todos los involucrados antes de comprar, trasladar o instalar un componente. En proyectos donde cada actividad depende de otras, “una coordinación oportuna puede evitar que un error puntual se convierta en una cadena de sobrecostos”, agregó Valderas.
Fuente: MCH

