El IIMP propone supervisar plantas que procesan más de 25 toneladas diarias como estrategia contra la minería ilegal y fortalecer la cadena de valor minera peruana.
La supervisión de plantas de procesamiento de minerales emerge como un mecanismo clave para impulsar la formalización de la actividad minera en Perú y combatir la ilegalidad. Gustavo De Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), planteó esta estrategia al analizar la propuesta de Ley de la Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE), que contempla la fiscalización de plantas que procesan más de 25 toneladas métricas diarias.
“Las plantas deben convertirse en nodos de formalización de toda la cadena de valor de la actividad minera”, afirmó De Vinatea. Esta visión trasciende la simple extracción de minerales e integra los eslabones posteriores del procesamiento como puntos de control y normalización operacional.
Supervisión como garantía ambiental y de seguridad
De Vinatea enfatizó que una adecuada fiscalización de estas infraestructuras es fundamental para asegurar el cumplimiento de estándares ambientales y de seguridad, proteger la salud de trabajadores y comunidades, y fortalecer la formalización más allá de actividades extractivas. Los riesgos ambientales, sanitarios y de seguridad asociados al procesamiento de minerales justifican, según el ejecutivo, una intervención regulatoria directa en estos espacios.
FORMAPE: institucionalidad con capacidad técnica internacional
De Vinatea también valoró positivamente la creación propuesta del Organismo de Formalización de la Pequeña Minería y Minería Artesanal (FORMAPE). Sin embargo, advirtió que su efectividad dependerá de contar con recursos, capacidad técnica y tecnología necesarios para cumplir sus funciones de supervisión y formalización.
El gerente general del IIMP destacó que existe “mucha cooperación internacional” y múltiples países interesados en colaborar en la lucha contra la minería ilegal y las estructuras criminales asociadas. En este contexto, propuso que FORMAPE podría convertirse en un mecanismo efectivo para canalizar esta cooperación internacional y articular esfuerzos multilaterales frente a esta problemática estructural de la minería peruana.
“FORMAPE puede ser un vehículo perfecto para que la colaboración de países extranjeros se concrete de manera eficaz”, puntualizó De Vinatea, abriendo la posibilidad de una respuesta coordinada que integre tecnología, financiamiento y expertise internacional para fortalecer la formalización del sector.

